| El auge de la lucha de clases en 2009 y el papel de la clase obrera venezolana |
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| Viernes, 13 de Marzo de 2009 02:00 |
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Frente al sabotaje económico de la burguesía y la burocracia: toma y ocupación de fábricas para ponerlas a producir bajo control obrero Los resultados del referéndum constitucional de pasado 15 de marzo abren una nueva etapa en la revolución. La victoria del Sí supone una nueva oportunidad para terminar las tareas pendientes de la revolución mostrando cómo la correlación de fuerzas entre las clases es enormemente favorable para avanzar al socialismo. Los trabajadores y las comunidades han dado un nuevo mandato al presidente Chávez para llevar a cabo la revolución socialista. Como el propio Presidente ha señalado el socialismo sólo se puede llevar a cabo si se cambian las relaciones económicas. Este año 2009 va a ser clave para desatar el nudo gordiano de la revolución bolivariana. Sólo hace falta cortar el mecate que une a Venezuela con el capitalismo. Venezuela no va a ser inmune a la crisis económica mundial más importante desde los años 30.
Frente al sabotaje económico de la burguesía y la burocracia: toma y ocupación de fábricas para ponerlas a producir bajo control obrero Los resultados del referéndum constitucional de pasado 15 de marzo abren una nueva etapa en la revolución. La victoria del Sí supone una nueva oportunidad para terminar las tareas pendientes de la revolución mostrando cómo la correlación de fuerzas entre las clases es enormemente favorable para avanzar al socialismo. Los trabajadores y las comunidades han dado un nuevo mandato al presidente Chávez para llevar a cabo la revolución socialista. Como el propio Presidente ha señalado el socialismo sólo se puede llevar a cabo si se cambian las relaciones económicas. Este año 2009 va a ser clave para desatar el nudo gordiano de la revolución bolivariana. Sólo hace falta cortar el mecate que une a Venezuela con el capitalismo. Venezuela no va a ser inmune a la crisis económica mundial más importante desde los años 30. Para la revolución de esta situación sólo cabe o la mayor de las victorias o una derrota catastrófica.
Tras la victoria del 15, los sectores reformistas dentro del movimiento bolivariano empezaron a presionar para intentar llegar a un acuerdo con la oposición y terminar con la “polarización”. Es decir para traicionar a las masas y llegar a un acuerdo con la burguesía que en la práctica sería una reedición del pacto de punto fijo. Afortunadamente el Presidente Chávez y varios dirigentes del PSUV (Mario Silva, Vanessa Davies, Muller Rojas) salieron en contra de todo tipo de conciliación y pacto con la derecha pese a que el coro de conciliadores era fuerte y estaba encabezado por el conciliador mayor: Jose Vicente Rangel. Esta lucha aparentemente retorica por ahora, muestra como las contradicciones de clase, la polarización a izquierda y derecha se profundiza dentro del PSUV. Es tarea de las bases organizarse dentro del partido por una política auténticamente socialista frente a la fracción burocrática y pro burguesa que está organizada clandestinamente en su seno presionando al Presidente de la República.
Los reformistas pretenden que negociemos con los saboteadores y los golpistas. Mientras los capitalistas continúan con su campaña de ataques a la revolución sobre todo en el terreno económico. El papel especulativo y parasito de la burguesía se ha mostrado una vez más con el conflicto de la industria arrocera que terminó con la nacionalización de planta de la multinacional Cargill. Buena parte de la inflación que sobre todo golpea a los más pobres proviene de la especulación de los capitalistas que tratan de evitar la producción de los productos cuyo precio está regulado por el estado, produciendo productos no regulados a precios muy superiores. Una muestra más de que la búsqueda del beneficio individual del capitalista entra en contradicción con los intereses generales del pueblo. El presidente Chávez amenazó también con nacionalizar la Polar si continuaba con sus prácticas especulativas. Estas medidas son progresistas y son apoyadas por los marxistas. Muestran también, cómo ocurrió en Sidor, el entusiasmo de los trabajadores y el pueblo cuando se toman medidas decisivas contra la burguesía. ¿Nos imaginamos el entusiasmo de los trabajadores y el pueblo si se expropiara completamente a la burguesía?
Cínicamente los reformistas y burócratas señalan a los trabajadores cómo culpable de los déficits de las empresas nacionalizadas o públicas. Eso tiene un fin: crear la matriz de opinión de que los obreros no son capaces de dirigir la industria. El ejemplo más claro es Inveval que tras 4 años de nacionalizada por el presidente Chávez está sometida al sabotaje burocrático del estado debido a que la misma se halla bajo control obrero con un consejo de fábrica. En estas deficiencias, que son consecuencia de hacer una revolución a medias, son en las que se apoya la oposición para socavar las bases de apoyo del movimiento bolivariano.
Tal como señalamos desde finales del año 2008 desde las páginas de El militante, 2009 iba ha presenciar la entrada en acción de la clase trabajadora. Los años de crecimiento económico desde 2004 han fortalecido al proletariado en las empresas haciéndolo tener más confianza en sí mismo: hubo un incremento de la formación de sindicatos sobre la base del aumento de la organización de las masas al calor de la revolución. Al mismo tiempo las tasas de inflación de los últimos meses del -30% total y del 50% en productos de alimentación- iban a impulsar a los trabajadores a luchar para recuperar el poder adquisitivo. Coincidiendo con la caída de la actividad económica por la caída del precio del petróleo todo genera una espiral ascendente de incremento de la lucha de los trabajadores, no tan sólo en el número, si no en la conflictividad de las luchas. Un reporte de El Universal del 13 de febrero señalaba que: “Más de la mitad de los reclamos laborales que se registraron en enero contaron con altos niveles de conflictividad, en acciones que incluyeron concentraciones, piquetes, paralizaciones de las industrias, tomas de las instalaciones e, incluso, enfrentamientos que provocaron la muerte de dos trabajadores”.
Para culminar la revolución socialista es necesario que las fábricas estén en manos de los obreros, las tierras en manos de los campesinos. Todo ello para planificar democráticamente la economía y terminar con la anarquía capitalista y todas sus manifestaciones y desequilibrios, inflación, desempleo etc. Esta será la única manera de que la crisis económica mundial no afecte Venezuela. Esa es la única garantía para el triunfo definitivo de la revolución. Cuanto más se tarde, más se desesperará el pueblo con el sabotaje de la burguesía, más se arrechará el pueblo con los burócratas que se visten de rojo, y más base social irá reclutando la reacción. No se puede repetir el escenario de 2007 con nacionalizaciones a medias, sabotaje burocrático, escasez y desabastecimiento que condujeron a la derrota del referéndum constitucional. El presidente Chávez debe nacionalizar ya la banca la tierra y las grandes industrias del país. Sí ejecuta esa medida pasará lo que pasó en Sidor y ahora en Cargill , los trabajadores y el pueblo tomaran esa iniciativa con entusiasmo. Sólo así construiremos el socialismo verdadero en Venezuela. |