| México: Entusiasta presentación del libro ‘Reformismo o revolución’ |
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| Viernes, 27 de Febrero de 2009 02:00 |
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El jueves 26 de febrero, la Corriente Marxista Militante, sección mexicana de la Corriente Marxista Internacional, convocó un acto en México DF para presentar el último libro de Alan Woods: Reformismo revolución. El marxismo y el socialismo del siglo XXI, respuesta a Heinz Dieterich. A la presentación también asistió Esteban Volkov, nieto de León Trotsky. El acto se celebró en el centro de la ciudad, no muy lejos de la plaza del Zócalo. Antes de comenzar el salón estaba lleno con trabajadores, estudiantes, jóvenes y veteranos luchadores, el lugar estaba en un edificio de estilo colonial precioso, que está gestionado por el Colectivo Tacuba, un grupo de compañeros de la base del PRD. En el momento de empezar había ya más de 160 personas, todas las sillas estaban ocupadas y había gente de pié en los pasillos, algunos incluso escucharon el acto desde el corredor que une el patio interior con la calle. El ambiente era de expectación. La reunión estaba presidida por una pancarta anunciando el próximo lanzamiento de América Socialista, la revista y web de la CMI en el continente americano, con la consigna: "Únete a la Corriente Marxista Internacional y lucha por el socialismo". Había otra pancarta con una imagen de Ted Grant y la consigna: "Fuera del movimiento obrero no hay nada". Rodrigo, uno de los dirigentes de Militante presidía la reunión, empezó anunciado la presencia de muchos compañeros de Venezuela, Argentina, Brasil, Ecuador, Canadá, EEUU, España e Italia, que están en México para asistir a la primera Escuela Marxista Panamericana. Entre ellos estaba Freddy Leal y Dulce, de la empresa petrolera PDVSA, Francisco Rivero, miembro del PSUV y dirigente de la Corriente Marxista Revolucionaria, Jorge Paredes, dirigente del comité de empresa de Inveval, la fábrica nacionalizada y bajo control obrero, todos ellos de Venezuela; y también de Francisco Buen Abad, periodista e intelectual de izquierdas. Rodrigo también mencionó la presencia de compañeros del combativo sindicato de electricistas SME, del sindicato de profesores y trabajadores de Olympia, una fábrica donde los trabajadores luchan por la defensa de sus empleos. Algunos de los presentes habían viajado cinco o seis horas desde otros estados para asistir al acto.
Alan Woods comenzó su intervención señalando irónicamente la portada del reciente número de Newsweek, con el titular: "Todos ahora somos socialistas". "Desde George W. Bush al Papa de Roma, todos somos ahora socialistas, ¡parece que los tiempos han cambiado!" Explicó cómo veinte años antes, la clase dominante estaba eufórica después de la caída del Muro de Berlín. Prometieron un mundo de paz y prosperidad, un nuevo paradigma económico de crecimiento económico ininterrumpido, pero ahora todas esas promesas han demostrado ser falsas. Los últimos veinte años han sido difíciles, dijo Alan, dirigiéndose a los miembros más veteranos de la audiencia, pero debemos dar a Chávez el mérito de haber despertado de nuevo la idea del socialismo. "Esto abrió un debate en Venezuela que no está limitado a pequeños círculos de intelectuales, se está produciendo entre millones, en cada parada de autobús, en cada mercado, en cada fábrica y esto es bienvenido".
Alan explicó que en realidad las ideas de Heinz Dieterich no son nuevas en absoluto, sino más bien las viejas ideas de los socialistas utópicos disfrazadas, ideas pre-marxistas. "Las ideas de los socialistas utópicos realmente iban por delante de su época y merecen todos nuestros respetos. Su limitación fue no ser capaz de comprender el papel de la lucha de clases, aunque principalmente se decía a que en aquella época apenas se había desarrollado la clase obrera, pero no hay excusa para personas como Heinz Dieterich para que repita estas ideas hoy, ¡después de 150 años de desarrollo del movimiento de la clase obrera! El socialismo de Heinz Dieterich es "socialismo" sin lucha de clases y sin expropiación de los capitalistas.
También en abril de 2002, las masas venezolanas demostrar un nivel de conciencia muy alto, cuando, una vez más, salieron, sin dirección ni partido, para derrotar el golpe de estado reaccionario organizado por los dueños de los bancos, la industria y la tierra, junto con los generales reaccionarios, la Iglesia y el imperialismo. Otro de los argumentos de los reformistas es la violencia, explicó Alan. Pero señaló que el 13 de abril de 2002, la oligarquía reaccionaria huyó como ratas y no hubo ninguna fuerza en Venezuela dispuesta a defender el viejo orden. "Una sola palabra de Chávez y la expropiación de la clase dominante podría haberse realizado de una manera pacífica". Lo que no comprenden los reformistas es el enorme poder de la clase obrera. "No se enciende ninguna bombilla, no gira una rueda, no suena un teléfono sin el permiso de la clase obrera". Los reformistas también hablan de la necesidad del "respeto por la ley". Alan respondió que en primer lugar, si la oligarquía regresa no será tan estúpida como parece ser, no respetarán la ley y querrán enseñar a las masas una lección para asegurarse de que no se levantan de nuevo en cincuenta años. Freddy Leal, de Venezuela, interpuso que en realidad ya habían demostrado cuánto respetan la ley cuando llevaron a cabo el golpe de estado de 2002. Ese día abolieron la constitución, detuvieron a todos los ministros y se preparaban para decapitar el movimiento bolivariano. En segundo lugar, Alan añadió que hay un instrumento legal en Venezuela que pueda ser utilizado para expropiar a la oligarquía, una ley habilitante. Si el movimiento bolivariano ha ganado las elecciones y tiene la mayoría en la asamblea nacional, que podría fácilmente dar poderes a Chávez para expropiar a la oligarquía. Esto se podría hacer con una condición, que Chávez combine la acción legal con un llamamiento directo a las masas para que entren en acción: "debería apelar a los trabajadores para que ocupen las fábricas, a los campesinos para que tomen la tierra, sin esperar decretos, y a los soldados a desarmar a todos los oficiales reaccionarios y ponerse al servicio de la revolución". "Esta medida sería recibida con entusiasmo por la población", dijo Alan, "como ocurrió cuando se anunció la nacionalización de SIDOR. La gente bailaba en las calles". En toda su intervención Alan insistió en que tanto en Venezuela como en México, y en todo el mundo, el problema era la dirección y terminó con un llamamiento a los militantes veteranos para que continúen en la lucha y que pasen su conocimiento a la joven generación, a los jóvenes para que estudien y dominen las ideas del marxismo. "La única causa digna por la que luchar es la emancipación del proletariado mundial", y concluyó con una ovación entusiasta. Durante la discusión se hicieron muchas preguntas. Un compañero de Chihuahua preguntó que clarificara la cuestión de la dirección y señaló que un solo hombre no podría llevar a cabo la revolución, y que el mismo Chávez dijo que "sólo el pueblo puede salvar al pueblo". Hubo también preguntas sobre la forma política de una revolución triunfante en Venezuela, la violencia y la lucha armada, las cooperativas, etc., Miranda, un dirigente de Esquerda Marxista, la sección brasileña de la CMI, dijo que los trabajadores no tienen tierra, tienen un patrón y por tanto la clase obrera es una y su lucha es internacional. Un compañero insistió en la necesidad de tener reuniones similares en otros estados del país, donde son también necesarias estas ideas. Por último habló Jorge Paredes, de Inveval, que hizo una emotiva intervención sobre el control obrero y la lucha por el socialismo.
Al final del acto muchos de los presentes hicieron cola para que Alan Woods firmara ejemplares del libro, se vendieron más de 4.700 pesos en material y también se hizo una colecta para apoyar a los trabajadores de Olympia. Los compañeros comentaron que la venta de material fue muy elevada, que demuestra el creciente interés en las ideas marxistas desde hace unos meses cuando empezó la recesión. Cuando abandonamos la reunión pudimos sentir el ambiente de entusiasmo que había generado la reunión, un entusiasmo basado firmemente en las ideas del marxismo revolucionario. |