| Homenaje a Celia Hart en la Feria del Libro de La Habana 2009 |
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Durante los últimos años de su vida Celia desarrolló una relación muy estrecha con la Corriente Marxista Internacional, asistió a su congreso mundial en 2003. Por la insistencia de Celia la Fundación Federico Engels comenzó a participar en la Feria Internacional del Libro de La Habana, participando regularmente desde hace ya cinco años y con gran éxito. Celia siempre fue una participante muy activa en nuestro stand, recomendando con entusiasmo las obras de Trotsky al público cubano, que hasta ese momento tenían poco o ningún éxito. Durante los últimos cinco años la venta de libros de Trotsky, Ted Grant y Alan Woods, como los de Marx, Engels y Lenin, se han convertido en una característica regular. El jueves 19 una pequeña delegación de compañeros de la CMI acompañó a una íntima amiga y colaboradora de Celia del Comité Internacional por la Libertad de los Cinco, Ida, y nosotros fuimos al cementerio Cristóbal Colón para depositar un ramo de flores en su tumba. Este cementerio está situado en el panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, donde están enterramos muchos luchadores revolucionarios cubanos. El compañero Alan Woods pronunció un breve discurso para prestar tributo a la memoria de Celia, después se cantó La Internacional. En el acto conmemorativo del sábado estuvieron presentes amigos, compañeros y parientes de Celia y Abel. Para empezar Ana Muñoz leyó un artículo escrito por Celia un año antes, después de la presentación de La revolución traicionada, en él expresaba su firme apoyo a la revolución cubana. Después, su amiga Ida leyó un mensaje del Partido Comunista de los Trabajadores argentino.
Por último, Alan Woods pronunció un discurso en el que expresó su profundo pesar por la pérdida de una amiga y compañero, pero concluyó con que el único monumento que Celia Hart querría que construyésemos era un monumento imperecedero en forma de un poderoso movimiento mundial capaz de poner fin a la explotación y opresión de una vez por todas. Después de estas palabras, todos los presentes cantaron La Internacional con la clase de pasión revolucionaria que Celia Hart siempre había demostrado en su vida. Su espíritu pervive. |