| El kirchnerismo arrasa en las elecciones presidenciales argentinas |
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| Escrito por Sergio García (CMR Internacional) |
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Con respecto a las pasadas elecciones generales de 2007, Cristina pasa de 8.651.066 a 11.593.023 de votos, ganando casi 3 millones de votantes con una participación del 78,89%, dos puntos por encima de la última cita electoral. Pero si lo comparamos con las elecciones de 2003, cuando Néstor Kirchner (fallecido en 2010) se presentó por primera vez sacando 4.312.517 de votos, la diferencia es brutal: más de 7 millones de votantes.
Giro a la izquierda Estos datos demuestran el giro a la izquierda y la polarizacón política que se ha operado en la sociedad argentina en los últimos años. Las masas propiciaron una patada en la boca a los candidatos que defienden las políticas neoliberales y antipopulares que llevaron el país al descalabro en 2001. Esto se refleja en la debilidad de la oposición por la derecha, que acudió a las urnas fragmentada: la UCR (partido burgués tradicional que se derrumbó tras los acontecimientos de 2001 y que sólo consiguió el 11,15%) y, por otro lado, los peronistas "disidentes" como Duhalde (5,89%) y Rodríguez Saá (7,98%) ansiosos por volver a los tiempos del "menemismo". Y es que la sombra del Argentinazo es muy alargada. La clase obrera en su mayoría, la juventud y los sectores más humildes de la ciudad y el campo se movilizaron mediante el voto dando un apoyo a las políticas progresistas que vienen aplicándose desde los sucesivos gobiernos en los últimos años: Nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que inmunizaban a los genocidas de la última dictadura, que dejó 30.000 desaparecidos; juicios y sentencias para altos cargos militares responsables de secuestros, torturas y asesinatos1; reestatización de las aerolíneas y de los fondos de jubilaciones y pensiones privatizados en los años 90; subida de salarios y de las pensiones; generalización de la Asignación Familiar por Hijo2; construcción de más de 1.000 escuelas en 7 años, beneficiando a un millón de niños3; se extendió el derecho a la negociación colectiva homologando 890 convenios hasta 2008, lo que significa un 324% más que en 2004; entre 2006 y 2009 la pobreza se redujo del 21% al 11,3% y la indigencia del 7,2% al 3,8%; se regularizaron unos 700.000 inmigrantes desde 2006; el desempleo, que superó el 20% en lo peor de la crisis de 2001, ahora se sitúa en torno al 7% y la última Ley de Medios, que cuestiona el papel de los monopolios informativos a favor de una radio y televisión como bien de interés público.
Hostilidad de la oligarquía Todas estas mejoras todavía son insuficientes para cambiar un panorama social en el que la pobreza y la desigualdad social siguen siendo muy acusadas. De hecho, el kirchnerismo no se plantea una ruptura con el sistema económico capitalista, más bien al contrario ya que defiende un "capitalismo de rostro humano" y la "unidad nacional", es decir, la conciliación de clases. Sin embargo, la polarización transciende las intenciones del propio gobierno. Efectivamente, la respuesta de los oligarcas y de los empresarios "patriotas" a las medidas mínimamente progresistas del gobierno ha sido el hostigamiento político y la continua fuga de capitales del país: unos 80.000 millones de dólares desde 2007, manteniendo unos 200.000 millones de dólares en el exterior para especular. Los empresarios argentinos han hecho grandes negocios con las exportaciones de grano, carne, soja, etc., especulando en el mercado mundial, sin prácticamente invertir nada en mejorar la estructura industrial del país, saqueando los recursos naturales, simplemente cobrando lo que vendían en dólares o euros y pagando salarios en pesos, manteniendo a un 35% de la clase obrera en la "economía sumergida" sin derechos laborales ni mucho menos sindicales en las empresas, y en algunos casos como en el campo en condiciones de esclavitud. En realidad, lo que le preocupa a la burguesía argentina no es tanto el gobierno kirchnerista en sí mismo sino lo que hay detrás del gobierno, la base social de apoyo que le sostiene, los trabajadores y los sectores más empobrecidos que han levantado la cabeza en estos años y han emprendido una ofensiva para recuperar todos los derechos laborales y las condiciones de vida arrebatados en las décadas anteriores.
Un gobierno sometido a presiones contrapuestas Esta ofensiva derechista y patronal puso en guardia a los trabajadores y fortaleció el discurso más combativo en las agrupaciones de base del kirchnerismo como son el Movimiento Evita, la agrupación juvenil "La Cámpora", y también contagió a algunos dirigentes sindicales de la CGT y CTA, poderosas centrales sindicales que agrupan a millones de trabajadores. La presidenta ha dicho tras el triunfo electoral que "profundizará el modelo yendo a más, nunca a menos". Sin embargo, algunos sectores del gobierno no se sienten cómodos con esta situación. La propia burguesía levantó temporalmente el pie del acelerador tras la derrota electoral y ahora intentan acariciarle la espalda al gobierno para seguir haciendo negocios y apoyarse en estos sectores más conservadores para convencerle de que "no vaya a más". 1. En la última semana de octubre se daban a conocer nuevas sentencias para 16 oficiales implicados en secuestros, torturas y asesinatos en la Escuela de Mecánica de la Armada, ahora restaurada como centro de la memoria histórica. 2. Subsidio mensual para empleados y desempleados de una cantidad fija (270 pesos, unos 45 euros) por cada hijo y se otorga desde los 12 meses del inicio de la gestación hasta los 18 años. |