Venezuela: Después del éxito de la marcha del 9 de noviembre. ¿Qué hacer? Imprimir
Lunes, 15 de Noviembre de 2010 12:03

marcha2.jpgUNETE debe extender el control obrero a través de una campaña de toma y ocupación de fábricas contra el sabotaje económico de los capitalistas y la burocracia

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La pasada marcha del 9 de noviembre en la que miles de trabajadores nos manifestamos por las calles de Caracas convocados por UNETE fue un rotundo éxito y un gran paso adelante para la clase trabajadora. Alrededor de 10.000 trabajadores marcharon unitariamente viniendo de todos los rincones del país para manifestar su respaldo a la revolución socialista y a las medidas del presidente Chávez pero también, para protestar ante el avance del burocratismo en el seno de la revolución. Esta marcha muestra el enorme potencial de la clase obrera. Demuestra tal como hemos defendido desde la CMR que el  potencial para una nueva entrada en acción de la clase trabajadora existía; la clase obrera se tendría que movilizar superando todos los obstáculos de un modo unitario frente a los ataques de los capitalistas y la burocracia, marcando con ello su sello en la revolución. También afirmamos, frente a los escépticos, que UNETE, aunque debilitada por las divisiones internas en su dirección durante años volvería a ser vehículo de expresión de ese descontento. Esta movilización fue un salto cualitativo en la lucha de clases y es el inicio de un nuevo proceso de movilización y organización de los trabajadores.

 

marcha2.jpgUNETE debe extender el control obrero a través de una campaña de toma y ocupación de fábricas contra el sabotaje económico de los capitalistas y la burocracia

La pasada marcha del 9 de noviembre en la que miles de trabajadores nos manifestamos por las calles de Caracas convocados por UNETE  fue un rotundo éxito y un gran paso adelante para la clase trabajadora. Alrededor de 10.000 trabajadores marcharon unitariamente viniendo de todos los rincones del país para manifestar su respaldo a la revolución socialista y a las medidas del presidente Chávez pero también, para protestar ante el avance del burocratismo en el seno de la revolución. Esta marcha muestra el enorme potencial de la clase obrera. Demuestra tal como hemos defendido desde la CMR que el  potencial para una nueva  entrada en acción de la clase trabajadora existía; la clase obrera se tendría que movilizar superando todos los obstáculos  de un modo unitario frente a los ataques de los capitalistas y la burocracia, marcando  con ello su sello en la revolución. También afirmamos, frente a los escépticos, que UNETE, aunque debilitada por las divisiones internas en su dirección durante años volvería a ser vehiculo de expresión de ese descontento. Esta movilización fue  un salto cualitativo en la lucha de clases  y es el inicio de un nuevo proceso de movilización y organización  de los trabajadores.

 

La importancia del papel de la dirección de la clase obrera

Las demandas de la marcha marcadas en pancartas y volantes mostraban el efecto estimulante de las medidas de Chávez y su discurso a favor de la clase trabajadora y el control obrero y las nacionalizaciones como el freno y el sabotaje de los burócratas: la nueva ley del trabajo que ha sufrido el sabotaje de la burocracia para ser aprobada en esta legislatura donde el PSUV tenía mayoría aplastante , la demandas contra los casos de represión del movimiento obrero, la actitud pro patronal de las inspectorías del trabajo, las demandas por aumentos salariales en la administración publica, etc., se sumaban a la lucha por el control obrero, por la expropiación de empresas que todavía están sin respuesta del gobierno, así cómo los choques de los obreros con la burocracia que se pone al frente de las empresas nacionalizadas.

Todas reflejaban el rechazo al capitalismo y al burocratismo. El término de la marcha fue un reflejo de la actitud de los burócratas ante la clase trabajadora, una mezcla de desprecio y arrogancia. Cuando una representación de la coordinación nacional de la UNETE fue a entregar el escrito con los reclamos de los trabajadores en la vicepresidencia, donde terminaba la marcha, ni un solo funcionario mandatado por la vicepresidencia se reunió con los trabajadores. Una vez más la burocracia se burla del llamado al dialogo que demanda el presidente Chávez a sus ministros, con los trabajadores y con el pueblo. Una muestra más de contradicción entre lo que dice el Presidente y lo que hace la burocracia estatal.

Si la burocracia ha podido llegar tan lejos  y tener una actitud arrogante, como se ve  en conflictos como los de MMC, Vivex, función pública, y muchos otros, ha sido fundamentalmente fruto de las divisiones internas al seno de la UNETE que durante mucho tiempo paralizaron a la central como instrumento de lucha de los trabajadores, siendo este el principal factor de dispersión de los obreros. La dispersión llevó a la debilidad y esta a  la agresión. La clase obrera al no encontrar una organización nacional que unificara todos los conflictos y movilizara en la calle de un modo unitario a todos los trabajadores dando una batalla contra los atropellos que  estaban cometiendo contra los obreros, llevando la revolución adelante basándose en las iniciativas y palabras de Chávez, permitió a  que los burócratas los empresarios se sintieran con manos libres para golpear a los trabajadores. Mientras el comandante llama a impulsar el control obrero, a que los trabajadores tienen que ponerse al frente de la revolución, la quinta columna burocrática trabaja concienzuda y tenazmente contra el control obrero y todo tipo de iniciativa de lucha contra los trabajadores desde los despachos de las instituciones del estado. Esa es una de las principales contradicciones en la que se mueve hoy la revolución, que solo puede ser rota por la lucha y movilización unitaria de la clase trabajadora.

UNETE desaprovechó oportunidades para movilizar a los trabajadores estos años y especialmente en los últimos meses tras el tercer congreso. Ya entonces existía el ambiente para volver a ser el referente de lucha nacional de la clase obrera y aprovechando la situación política en los meses de mayo, junio y julio de este año con el  grave enfrentamiento entre el gobierno nacional y la burguesía: fue entonces , en vísperas de las elecciones del 29 de septiembre, cuando  el sabotaje económico se recrudeció y  el comandante Chávez más firmemente hizo un llamado de nuevo a  la clase trabajadora:  planteó el control obrero para las industrias básicas en Guayana y lo defendió como método para luchar contra el sabotaje económico. También continúo con las nacionalizaciones de empresas que persiste  hasta hoy en día  y cuyo último episodio fue la nacionalización de Sidetur.  

 

En esos meses de este año  una movilización en los mismos términos de la del 9 de noviembre hubiera tenido un impacto igual o mayor y hubiese respondido contundentemente a  la ofensiva burocrática y reformista aumentando la presión para entre otros aspectos,  aprobar la nueva ley del trabajo.  Sobre todo hubiera aumentado, como hizo esta movilización del 9, la confianza en si misma de la clase obrera. Hubiera marcado el camino  para marchar a la revolución socialista  de  los oprimidos del país, del comandante, de todos los que honestamente buscan una salida socialista y proletaria al capitalismo venezolano y al sabotaje burocrático. Frente a la tergiversación reformista y burocrática del socialismo solo vale la acción de lucha de masas de la clase obrera con un programa de acción que lleve al poder al proletariado. Esa es la tarea que tiene UNETE como organización de lucha unitaria, como frente único de masas de la clase trabajadora en la lucha por la revolución socialista en que debe convertirse.

 

Hay que confiar en la capacidad de lucha de la clase trabajadora

La UNETE debería  haber tomado la iniciativa a las medidas del presidente Chávez y ponerse al frente de una campaña nacional por extender el control obrero a través de la toma de empresas  contra el sabotaje económico de los capitalistas y burocrático.  El ambiente existe,  como se vio en la toma de la Gaviota  hace un mes  por parte de los trabajadores   impidiendo entrar a la gerencia burocrática  e imponiendo sus condiciones para implementar el control obrero y mejorar la inversión de maquinaria en la planta. Una acción de este tipo  generalizada en 100 o 200 empresas privadas y públicas donde haya conflictos con la burocracia (la gran mayoría) hubiera marcado en la práctica el camino para la construcción del socialismo: la nacionalización de los medios de producción bajo control obrero. Hubiera puesto a la clase trabajadora en el centro de gravedad político del país y sentado  la base sobre la base de una propaganda, orientación y trabajo  sistemático de la  UNETE para la conformación de consejos de trabajadores en todo el país, que junto a las organizaciones sindicales , frentes y organizaciones de base sentara  el primer paso para una  organización de tipo soviético en Venezuela , embrión del estado obrero que se necesita para abolir y sustituir el actual aparato del estado burgués principal freno a la revolución.

Existía y existe la fuerza para hacerlo, como muestra esta magnifica movilización del día 9. Esta marcha debe servir de  lección para la dirección de la UNETE en el sentido de que los trabajadores se van a movilizar si ven convocatorias contundentes que puedan cambiar algo. Concentraciones tibias  frente de la asamblea nacional pueden ayudar a calentar el ambiente pero no van a sustituir la acción de miles en la calle.  Hay que confiar en la capacidad de movilización de la clase trabajadora  como demostró esta marcha, en la que junto a los obreros  participaron indígenas, movimientos populares y organizaciones de base del PSUV como la de antímano entre otras.

 

¿Que hacer después de la marcha? Extender el control obrero: Por una campaña nacional de toma de 300 fábricas contra el sabotaje económico de los capitalistas

El entusiasmo generado por la misma no debe perderse. Hay que seguir movilizando y también organizando. Que la clase obrera se ponga al frente de la revolución va a depender de la actitud y del programa de lucha que esté dispuesto a llevar a cabo la dirección de UNETE. El eje político de la movilización de los próximos meses debe ser  la extensión del control obrero como método de lucha contra el sabotaje económico capitalista y burocrático: los obreros somos los únicos que podemos resolver esta cuestión vital para el futuro de la revolución. Hay que realizar encuentros en todas las regiones organizados por UNETE sobre el control obrero que permitan hacer un censo de empresas en conflicto, también para explicar a los trabajadores que es el control obrero para romper la matriz de opinión de la burocracia que pretende hacer del control obrero y de los consejos de trabajadores un medio para domesticar a los obreros y desviarlos de la toma del poder en sus puestos de trabajo. Ya se van a realizar eventos en  Valencia y Trujillo y se deben extender por todo el país siendo un impulso para la organización de la UNETE.

Al mismo tiempo se deben aprovechar esos encuentros para realizar  un censo de empresas cerradas, infrautizadas, o que maltratan a sus trabajadores, que sirva para hacer una campaña nacional de toma de 300 fábricas en toda Venezuela para demandar su nacionalización bajo control obrero al gobierno nacional. Semejante campaña de  lucha de llevarse a cabo sería un golpe durísimo a  la línea de flotación del capitalismo y el reformismo en Venezuela. Significaría  concretar en la práctica las palabras de Chávez y marcar el camino hacia la estatización de los medios de producción, la banca la tierra y la industria para su planificación democrática por parte de los trabajadores.
Para preparar esa campaña UNETE debería convocar próximamente una conferencia de consejos de trabajadores y sindicatos revolucionarios por el control obrero, donde 1.000 o 2.000 representantes de los trabajadores debatieran el plan de lucha para implantarlo mediante la acción de masas coordinada nacionalmente.

Uno de los grandes meritos de esta movilización ha sido  que los trabajadores demostraron que son capaces, sin conseguir ayuda estatal, de movilizarse y sacar los recursos para luchar. Marx decía que el dinero era “el nervio de las cosas”.  Aún con eso ,pese al éxito de la convocatoria, muchos trabajadores  no pudieron asistir  por falta de autobuses. Con más tiempo, con una UNETE más fuerte organizativamente, consiguiendo más recursos para la lucha de la clase obrera, cuántos miles no hubiéramos podido movilizar más. Esta tarea organizativa de levantar unas finanzas nacionales debe ser tarea fundamental en las próximas semanas o  meses para preparar futuras movilizaciones.

La burocracia va a justificar que el sabotaje del grupo parlamentario de la oposición le impide profundizar la revolución en la próxima asamblea nacional. Por ello en los próximos meses va a ser necesario movilizarse más contundente y masivamente. La contrarrevolución fascista va a utilizar la asamblea como un altavoz para movilizar a su base social en la calle y sabotear toda iniciativa. Internacionalmente ya están coordinados con el imperialismo y la derecha en toda America latina y Europa para conseguir su objetivo de sacar a Chávez en 2012. Los trabajadores lo tenemos que impedir. Ellos van a recrudecer su ofensiva contra la revolución.  El único modo de frenarlos es llevar la revolución socialista hasta el final. UNETE está llamada acometer esa tarea en el futuro próximo sobre la base de la movilización de masas, la lucha y la organización, poniéndose al frente de la iniciativa revolucionaria de la clase obrera para que esta tome el poder rompiendo la resistencia de la oposición, los capitalistas y la burocracia. El triunfo de la marcha del 9 de noviembre debe ser un primer paso en esa lucha en la que se decide la revolución.

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