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¿Por qué el pueblo argentino lloró a Néstor Kirchner? PDF Imprimir E-mail
Miércoles, 10 de Noviembre de 2010 19:07

kirchner.jpgEl hombre que salvó a la burguesía argentina de su colapso

Durante varias horas que comenzaron en la mañanay discurrieron luego a lo largo del día jueves 28 de octubre y se prolongaronininterrumpidamente hasta el mediodía del viernes, este último tramo bajo lalluvia, miles de personas, principalmente de las clases bajas y medias,trabajadores, jóvenes, desfilaron con banderas, carteles, flores, consignas yllanto frente al ataúd de Néstor Kirchner. La demostración de dolor no era fingidani la gran mayoría de quienes asistieron a dar su último adiós al ex presidentehabían sido llevados allí por maquinarias políticas. Muchos se sorprendieronpor aquella espontánea y masiva muestra de afecto popular hacia quien era,hasta el día anterior, el principal blanco de los ataques de los sectores másreaccionarios de la burguesía argentina, empezando por estos últimos.

k-entierro.jpgEl hombre que salvó a la burguesía argentina de su colapso

Durante varias horas que comenzaron en la mañanay discurrieron luego a lo largo del día jueves 28 de octubre y se prolongaronininterrumpidamente hasta el mediodía del viernes, este último tramo bajo lalluvia, miles de personas, principalmente de las clases bajas y medias,trabajadores, jóvenes, desfilaron con banderas, carteles, flores, consignas yllanto frente al ataúd de Néstor Kirchner. La demostración de dolor no era fingidani la gran mayoría de quienes asistieron a dar su último adiós al ex presidentehabían sido llevados allí por maquinarias políticas. Muchos se sorprendieronpor aquella espontánea y masiva muestra de afecto popular hacia quien era,hasta el día anterior, el principal blanco de los ataques de los sectores másreaccionarios de la burguesía argentina, empezando por estos últimos.

Para tratar de comprender esta situación hay queretroceder 9 años y ubicarse en la Argentina de 2001, cuando el sistema capitalistaen ese país colapsó, al igual que venía ocurriendo y que continuaría haciéndoloen otros países latinoamericanos como Venezuela, Bolivia, Ecuador, etc., comoconsecuencia de las políticas económicas neoliberales implementadas en ladécada de los 90 por Carlos Menem, un representante del ala de derechas delperonismo, que generaron al final de su mandato una pobreza que abarcaba al 30%de la población, un desempleo de 13,8%, una gran desigualdad social con uníndice de Gini de 0,49 y un país endeudado y quebrado. Menem fue sucedido porel radical Fernando De La Rúa, el cual llegó con promesas de cambio pero alfinal mantuvo la misma receta neoliberal y al mismo ministro de economía, DomingoCavallo. Como era previsible el modelo hizo colapsar al sistema y en diciembrede 2001, en medio de una caída del PIB de 14% en los 2 años de gobierno, un desempleode 18,3%, una pobreza cercana al 50% y una indigencia de 12,2%, las masasestallaron ante la gota que rebasó el vaso: la restricción a los retirosbancarios, el famoso “corralito”, que afectaba, principalmente, a los pequeñosahorristas.

Durante dos días, el 19 y 20 de diciembre de ese año, las masastomaron las calles luego de varios días de saqueos de supermercados y al gritode “¡Qué se vayan todos!”, protagonizaron una insurrección popular, conocidacomo el Argentinazo, que hizo trastabillar al régimen de la burguesía. Mientrasel aparato represor del Estado burgués reprimía al pueblo en el marco delestado de sitio, la gente se organizaba en asambleas barriales que en muchoscasos se constituyeron en instancias de doble poder, planteando programasalternativos de gobierno, nacionalización de empresas y el control obrero. Sólola ausencia de una dirección revolucionaria le impidió a las masas y a los trabajadoreshacerse con el poder, aún así lograron que De La Rúa renunciara a lapresidencia de la República. La burguesía debió hacer malabares para mantenerseal frente del Estado. En los 14 días que fueron del 20 de diciembre al 2 deenero de 2002 se sucedieron 5 presidentes, demostrando su división interna y sudebilidad. Finalmente, sería Eduardo Duhalde, otro representante de la derechaperonista, quien se encargaría provisionalmente del gobierno por casi un año ymedio. La breve gestión de Duhalde se desarrollaría en medio de lainestabilidad social y económica y con las masas que se mantenían en las calles.En esta situación desesperada la burguesía recurrió a una de sus fórmulasfavoritas para salir del atolladero: la realización de un proceso electoralpara elegir un nuevo gobierno.

El triunfador de dichas elecciones resultó serNéstor Kichner, un representante del ala progresista del peronismo, que basó suprograma en el abandono del neoliberalismo económico, el impulso al“capitalismo nacional”, y el rescate de la “justicia social” y el “equilibriointerclasista”. En sus 4 años de gobierno aprovechó los ingresos provenientesde los altos precios de las materias primas agrícolas para lograr tasas decrecimiento cercanas al 10% anual, el desempleo se redujo de 20% a 9%,  la tasa de pobreza disminuyó de casi un 50% aun 27%, los salarios reales aumentaron en un 70%, se reformó la seguridadsocial extendiéndola a los desempleados y al sector informal. Se incrementó 5veces la inversión en obras públicas, sobre todo en vivienda e infraestructura.El gasto público creció un 30%, y se anularon las leyes que impedían juzgar alos represores de la dictadura, entre otras medidas. Esta política  le deparó la simpatía y el apoyo de un sectorde las masas que hasta ese momento había estado olvidado de las políticas de losúltimos gobiernos de la burguesía y permitió que su esposa, Cristina Fernández,ganara cómodamente las elecciones de 2007, e igualmente le granjearon laanimadversión de la oligarquía que lo atacó sin tregua desde los medios decomunicación.

Néstor Kirchner no fue unrevolucionario, ni creemos que en su proyecto hubiese estado planteado algunavez el serlo, simplemente cumplió su papel en la historia, en 2003 fue elhombre que salvó a la burguesía de su colapso político, pero también fue elhombre que posteriormente, con sus tímidas reformas, le devolvió la esperanza aun sector importante de las masas, trabajadores y jóvenes incluidos, y estimulósu participación política. Sin embargo, la respuesta a las necesidades de estossectores sociales no se encuentra en el kirchnerismo, un modelo reformista ypoli clasista que no se plantea superar al capitalismo, sino en la construcciónentre ellos de una opción política que tenga como objetivo el socialismo y leotorgue a la clase obrera el papel de principal sujeto histórico en dicha tarea.La muerte de Kirchner confirmó algo que es sabido por todos pero que muchasveces no se quiere reconocer: el peronismo, con todas sus limitaciones ycontradicciones, aún congrega a una buena parte de las masas argentinas que locontinúan viendo como una alternativa liberadora, pensar en hacer la revoluciónsin ellas es una utopía, el gran reto de los revolucionarios debería ser, entonces,ganarlas para su causa.